Publicaciones de Dra. Erlita Ojeda Zañartu (10)

La solidaridad

La solidaridad es un valor de gran trascendencia para la sociedad; porque mediante ella nos hacemos fuertes, podemos asumir grandes retos y también resistir con fortaleza, los más terribles desastres. Pero, no solamente debe vivirse en casos de emergencia, sino en todo momento a fin de convertirnos en una mejor sociedad.

Ser solidario implica colaborar siempre que podamos hacerlo, ayudar a los menos favorecidos en la atención de sus necesidades.

A veces, creemos que “todo está bien”, cuando nosotros estamos bien, sin tener en cuenta a los demás. Este egoísmo y la indiferencia conducen a la insensibilidad y restan alegría a cualquier logro, porque no se tiene con quién compartirlo, así como el dinero de algunas personas no tendrá valor alguno, si no es usado para ayudar a sus semejantes.

Muchas veces, los mismos seres humanos creamos obstáculos para la solidaridad, como cuando creemos que en el mundo solo existen ganadores y perdedores.

Algo semejante les sucede a aquellos que no se conmueven con las enfermedades o sufrimientos de los otros y no hacen nada para aliviarlos. Entonces tanto el dinero como el éxito o las posesiones de estas personas, no tendrán ningún valor humano, pues lo que no nos afecta directamente, no es de nuestra incumbencia y cerramos los ojos y nuestro corazón a la necesidad de otros, ignorando la ayuda mutua que debe existir entre las personas, no porque sean nuestros amigos, sino porque todos tenemos el deber de ayudar al prójimo y el derecho de recibir ayuda de nuestros semejantes.

La solidaridad lleva consigo el concepto de unidad y colaboración; de entender que todos necesitamos de todos y que practicar este valor es importante para nuestra formación.

Para ser solidarios, debemos:

  • Estar dispuestos a escuchar: mantener siempre atentos los oídos a la voz de los demás. Por algo, Dios nos dio dos oídos y una sola boca: para hablar poco y escuchar mucho.
  • Ser compasivos: sentir como algo propio el sufrimiento ajeno; es decir: “ponerse en sus zapatos y ayudarlo”.
  • No ser indiferentes: Escuchar la voz de los humildes, descubrir la maldad y la injusticia. Denunciar lo que se considera injusto y actuar.

“Primero, se llevaron a un vecino. Luego, se llevaron a un compañero de trabajo. Hoy día, vinieron por mí. Pero ya es tarde para poder hacer algo al respecto.”

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Justicia… ¿Qué es eso?

Aquel conocido símbolo de la justicia, representada por una figura que sujeta una balanza y con los ojos cubiertos para no mirar sobre quién se imparte y darla a todos por igual, qué lejano se ve actualmente en que los medios de comunicación nos traen noticias de corrupción, de narcotráfico y de jueces que absuelven a los que deberían ser condenados por actos de violación, de abuso, de enriquecimiento ilícito, en desmedro de los más necesitados, mientras algunos inocentes sufren carcelería injustamente.

Ante este panorama, surgió nuestro título: “Justicia… ¿Qué es eso?

La Justicia consiste en respetar los derechos del otro. Implica reconocer y fomentar las buenas acciones, como también condenar lo que hace daño a los individuos y a la sociedad.

Es doloroso ver cómo la injusticia no solo recae sobre el individuo que la comete, sino sobre toda la sociedad y la podemos percibir desde muchas aristas: cuando una persona es desagradecida con otra, cuando un empleador no paga un salario justo y digno, le niegan un premio merecido a alguien, cuando nuestras autoridades se dejan seducir por el dinero y se olvidan del bienestar del país, anteponiendo sus intereses personales a los de la nación, cuando los jueces encarcelan a personas inocentes, etc, etc… ¿Qué pasa con la conciencia de estas personas? ¿Dónde quedó su sentido de justicia? ¿Por qué actúan así?

Tal vez, podemos señalar como causas, la arbitrariedad con la que se comportan las autoridades que ostentan el poder, la impunidad de que gozan “los corruptos”, la falta de autoridades honestas que garanticen el orden social; para que cada uno tenga lo necesario y lo que le corresponde.

Trabajar por la justicia garantiza fomentar las buenas acciones y premiarlas, así como también condenar los malos comportamientos y darles un merecido castigo. Aprender a ganar o perder y aceptar los resultados con hidalguía. Sanear las instituciones, liberándolas de los funcionarios corruptos.

Reza un adagio: “Ser bueno es fácil, lo difícil es ser justo”.

¿Qué podemos hacer para desarrollar nuestro sentido de justicia?

Desarrollar nuestro criterio sobre lo que está bien lo que está mal. Ser honestos y rectos; pero sobre todo, ser compasivos y humanos.

No permitir abusos contra nosotros ni contra los demás. Y, por supuesto, no cometerlos. Protestar y denunciar los abusos y crímenes, vengan de donde vengan, especialmente aquellos que van en contra de las personas más vulnerables: mujeres y niños.

Recordemos: “Lo justo es lo legal, lo limpio y equitativo”.

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Leñador o Jardinero

A propósito del “Día del Maestro”, quiero compartir con ustedes, maestras y maestros de todo el Perú, esta reflexión, acerca de nuestra labor docente.

 LEÑADOR O JARDINERO

SOBRE LA RELACIÓN EDUCATIVA

Era un árbol, de esos que por el invierno quedó sin el verdor que solo la primavera regala… así despojado de sus hojas, parecía un hombre desprovisto cuyas ramas tendidas al cielo parecían manos y dedos extendidos en actitud de pedir algo que calmara su vaciedad y silencio.

De pronto sintió pasos cada vez más cercanos, sintió el temor del árbol añoso que conoce lo que es un leñador. Pensó en sus ramas secas por el invierno, y en la hoguera que resuelve el frío del leñador… sintió miedo, a tal punto que cerró los ojos. No había viento, pero sus ramas se movían al compás de su angustia interior.

Pero lo cierto es que al acercarse más los pasos, el árbol solo espera el primer machetazo. De pronto, oye silbar y piensa para sus adentros: ¡Un hombre que silba no puede ser malo, la canción solo brota de un alma generosa! Así que al entreabrir los ojos, descubre los ojos buenos, de mirada transparente de un hombre que luego no tarda en presentarse: ¡No tengas miedo, no soy leñador, soy un jardinero!

“Al leñador le interesa lo que se lleva”

“Al jardinero le interesa lo que deja”

Si un sistema educativo pretende ser eficaz, debe centrar su atención en el tipo de relación que el maestro establece.

Pretendo sugerir la riqueza que brinda una “relación personal”, la única que provoca un verdadero “encuentro”. La única que hace posible que maestro y alumno se integren en un vínculo rico y fuerte, sano y sanamente creador, transformador.

Es la relación que comienza por el otro, no por nuestras “obligaciones” ni por nuestras necesidades o intereses.

La relación personal, que es un verdadero encuentro de personas, revela una capacidad creciente para descubrir mejor al otro y poder ayudarlo desde la mutua comprensión y aceptación de la realidad humana.

Pues bien, esta es la relación que hace posible la educación. La única que sabe de adultez creadora, que sabe del realismo generoso: que los problemas están para ser resueltos, y no para lamentarse estérilmente, como si fuesen tarea de otros.

Desde aquí es posible hablar de “jardinero” como forma de vínculo educativo. Y no empobrecedoramente de la disciplina impuesta por el “leñador”.

Para ser maestro, necesitamos ser “jardineros”, no leñadores. Pero además, no se puede ser maestro sin tener fe en “la primavera”, ya que la primavera hará brotar aquello que fuimos capaces de “dejar”…

¡Feliz 6 de julio! ¡Y que el Señor te bendiga hoy y siempre; bendiga a tu familia y a los alumnos que te han sido confiados!

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IDENTIDAD ¿QUÉ ES ESO?

¡Cuántas veces nos habremos preguntado por la Identidad! ¿Qué es?¿En qué consiste? Y, por otro lado, ¿A qué nos referimos cuando hablamos de “Identidad Nacional”?¿Realmente todos los peruanos nos identificamos con nuestra patria?.

Si es así, debemos entender que esta identificación, lleva consigo el respeto por nuestra Constitución, las Normas y los Reglamentos que nos rigen; y por otro lado, la honestidad con la que nos comportamos, ya sea como ciudadanos o como autoridades.

Y, a propósito de estos valores, vienen a mi mente algunas ideas sobre las que me gustaría invitarlos a que reflexionemos juntos:

Elecciones presidenciales

Selección de candidatos

El Jurado Nacional de Elecciones debe analizar cuidadosamente la situación de los postulantes a la presidencia de la República, su hoja de vida, estudios, moral, honestidad, etc.; antes de declararlos “candidatos”.  Porque una vez que empieza la campaña, es triste ver cómo se va “dando de baja” a alguno (s) de ellos, por incompetencia o incapacidad y esto genera inseguridad entre los electores y daña la imagen del país a nivel internacional.

Campaña Presidencial

  • ¿Por qué se gasta tanto dinero en “propaganda”?
  • No sería mejor, difundir las “Propuestas reales” de los candidatos; así como su hoja de vida; a través de todos los medios de comunicación: periódico, radio, televisión, redes sociales, etc.; un día completo (podría ser un domingo), para que todos los electores, con mayor conocimiento, podamos tomar una mejor decisión. Porque, a veces, he escuchado en la fila de votación: voy a votar por XX; de dos males, el menor.

¿Cómo podemos los electores, ser tan “irresponsables” de votar por el menor de los males? Y, tan pobre es nuestro país que no tiene mejores candidatos.

  • Por otro lado, con el plan de Gobierno ofrecido por cada partido político, el Jurado Nacional, o la Defensoría del Pueblo, deberían velar por el cumplimiento de las propuestas ofrecidas por el candidato que resulte elegido y obligarlo a cumplir dicho plan. Su incumplimiento debería conducir a la “vacancia en el cargo”.

Porque, de lo contrario, hay candidatos que “ofrecen” y luego, no cumplen: lo que deviene en un malestar de sus electores, ya que se sienten “burlados”.

Por ejem: Fujimori propalaba: “no shock”. Ganó las elecciones y aplicó el Shock”. ¿Y cómo, pudimos ser tan irresponsables como país, en otro momento, como para elegir como presidente a un “reo contumaz”.

Elección de congresistas

Deberíamos empezar a revisar la “cifra repartidora”. Porque con ella se pueden cometer errores.

Además de ser peruano y tener 25 años de edad, los candidatos al Congreso, deberían ser profesionales y con integridad moral, con competencia en la “comisión” que van a integrar. De lo contrario, podríamos tener “deportistas” en la comisión de Educación: o “roba cables” y “come pollos”; lo que nos lleva a pensar que en vez de “padres” tenemos “padrastros de la patria”. ¡Y no hay derecho!...

Respeto y Honestidad

Dos valores cruciales para todos, pero esencialmente necesarios, para las autoridades. Reza un dicho popular: Mucho cambian a los hombres, fortuna, poder y tiempo…

Y, algunas de nuestras autoridades, a todo nivel, han usado ese poder que con su voto les dio el electorado, para regir los destinos de una región o del país, para “corromper a los poderes del estado” y para “dejarse corromper” en beneficio propio. Si a esto se le puede dar el nombre de “beneficio”.

Necesitamos autoridades con educación y con sus valores bien puestos, para que comprendan y asimilen que aceptar un puesto público es un privilegio y un medio para servir al país y no para “servirse” de él y construir un patrimonio “mal habido”.

Legislativo y Ejecutivo deben trabajar juntos para sacar adelante al país y no entrar en una lucha sin sentido en la que, para apoyar a uno, el otro pide, presiona, interpela, censura, tal vez para lograr un “indulto”. Pretensiones familiares o partidarias….Y, ¿no han sido elegidos para trabajar por el país?

 

La administración pública es una “gran responsabilidad”, “jamás una oportunidad”.

Honestidad

El caso Lava Jato, que se destapó en Brasil, ha arrastrado a varios países, entre ellos al Perú, con una vergonzosa historia de ex - presidentes corruptos. ¿Cómo es posible que la máxima autoridad del país, aquella en la que los ciudadanos depositaron su confianza, traicionen a su patria de esa manera? ¡Cuánta gente sin agua, sin casa, sin un sueldo digno para ofrecer mejores oportunidades a su familia, por causa de estos ex - presidentes!

Necesitamos una independencia de los Poderes del Estado, especialmente del Poder Judicial, para que los juzgue por “Traición a la Patria”.

En estos casos, la honestidad es un valor que brilla por su ausencia.

Empresarios

Antes de terminar su mandato, el ex – presidente Humala anunció el aumento del sueldo mínimo a 850 soles, y hubo gente que se oponía a esta medida, especialmente, dentro del gremio empresarial.

Yo les pregunto señores empresarios (grandes, medianos y pequeños): ¿Usted podría vivir dignamente con 850 soles al mes?

En vez de oponerse, busquemos soluciones. Por ejemplo: Señor Ministro de la Producción, proponga un plan estratégico para ayudar a la pequeña empresa a ser “más productiva” y “más solidaria” con sus trabajadores.

Todo lo anteriormente expuesto queda incompleto porque se deriva del concepto ¿Qué debo hacer para TENER…?; y cifran su felicidad en tener … un auto, una casa de playa, etc., y descuidan el tercer elemento fundamental: ¿Quién voy a SER para lograrlo?

Necesitamos ser decididos, perseverantes, organizados, disciplinados y entusiastas. Enfocarnos en quién debemos SER para lograr nuestras metas. Vivir desde el SER, para HACER y TENER nos cambia la perspectiva, para añadirle el DAR; lo que nos lleva a vivir en paz y en equilibrio constante; enfocado en lo esencial: nuestro sentido de trascendencia, que va mucho más allá del HACER y el TENER. ¡Va hasta el SER y el DAR.

Educación

Toda esta reflexión nos lleva a un solo propósito: analizar la educación que estamos impartiendo a nuestros ciudadanos.

En primer lugar, la familia, semillero de valores y de formación y luego, los colegios y universidades, en donde el Curso de Ética Práctica se vuelva “imprescindible”.

La educación debe dejar de educar para tener y empezar a educar para SER…

Ser mejores hijos, padres, maestros, estudiantes, colaboradores, empresarios, autoridades, políticos, congresistas, ministros y presidentes…

 

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¿LIBERTAD O LIBERTINAJE?

Muchas veces nos escuchamos a nosotros mismos y a nuestros hijos diciendo frases como estas: “yo hago lo que quiero”, “yo ya soy grande”, “yo soy libre de hacer o no hacer…”, “no te metas en mi vida, yo sé lo que hago”.

Todas estas frases reflejan el deseo que cada persona tiene de hacer uso de su libertad. Pero, ¿entendemos realmente el concepto de libertad? ¿Todos lo entendemos en igual magnitud? De manera amplia y general, podríamos decir que la libertad es la oportunidad que tenemos de decidir por nosotros mismos, cómo vamos a actuar en las diferentes situaciones que la vida nos presenta. Pero a esta definición general, tal vez deberíamos añadir: “sin afectar a los demás”.

Y, aquí radica el alma de la libertad: “Actuar libremente sin hacer daño a nadie”. A esto yo le llamo, “libertad responsable”; ya que de lo contrario, sería “libertinaje”.

Muchas veces, un hijo adolescente dice: “déjame hacer lo que yo quiero”. Pero, no es en “hacer lo que yo quiero”, sino en “hacer lo que debo” en donde radica la libertad responsable.

Una vez que hayamos asimilado este concepto de libertad y solo entonces, podremos estar listos para desarrollar nuestra vida  en libertad.

El falso concepto de libertad “hacer lo que uno quiere”, ha degenerado tanto que hoy se puede interpretar como hacer lo que a uno se le antoje, con tal que no perjudique a nadie. Pero, ¿no afecta a la familia, y por ende, a la sociedad, un adolescente que consume drogas, alcohol o es adicto a los video juegos? ¿No nos afectan, como sociedad, los “hurtos menores”, cometidos por adolescentes entre 14 y 16 años? ¿no nos afectan las pandillas, que asaltan, roban, violan y hasta matan, muchas veces, dentro de su concepto de “diversión”?; que antes eran incidentes aislados, pero que cada vez se vuelven más comunes? ¿Todos estos hechos no involucran además, una falta de respeto a la sociedad y al adolescente mismo?

Muchos padres se sorprenden cuando se enteran de que su hijo forma parte de una pandilla. Ciertamente, esta conducta no la han aprendido de sus padres ni del colegio. Entonces, ¿dónde la aprenden? En el hogar, a través de la televisión, internet o de sus compañeros, dentro o fuera del colegio.

Hoy, apreciamos que las nuevas tendencias de la juventud y su “moderno” concepto de libertad están cambiando las pautas de la sociedad y con ellas, cambia también sus normas y su comportamiento.

Si queremos que nuestros hijos tengan una educación acorde a determinados principios, tendremos que controlar lo que entra en el hogar por medio de la televisión, revistas, internet, periódicos, películas, etc. Y conocer los amigos que tienen dentro y fuera del colegio y a dónde van y con quiénes se reúnen, el fin de semana. Y, conversarlo con ellos y evaluar los “pro” y los “contra” de unas y otras conductas.

Pero, para formar esta idea de libertad que consiste en “hacer lo que debo” y “no lo que quiero”; los padres tenemos que dar ejemplo de esta filosofía de vida; ya que los hijos no aprenden con “sermones”, ni con razonamientos éticos o filosóficos, sino por medio del ejemplo.

Y, si alguna vez, tu hijo (a) adolescente te dice: Papá (mamá); “no te metas en mi vida”; recuérdale que no eres tú, sino él (ella) el que se ha metido en tu vida, desde el día en que nació y que tienes el deber moral de ayudarlo a formarse como una “excelente persona”; por el incomparable amor que sientes por él. Y, que ya tendrá oportunidad de comprobarlo, el día que tenga un hijo (a).

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¿Qué es la autoestima?

La autoestima está definida como los pensamientos y emociones que tenemos acerca de nosotros mismos; lo que nos da seguridad y nos ayuda a lograr nuestras metas. En consecuencia, mientras más nos estimemos, mejor será nuestra relación con los demás.

Para desarrollar nuestra autoestima debemos conocernos y amarnos más, mantener una actitud  mental positiva, tener confianza en nosotros mismos y no olvidar que cada persona es “única e irrepetible”.

Pero, ¿cómo y desde cuándo se va formando la autoestima? Desde la primera infancia, a través del amor de la madre, que acompaña a su recién nacido y lo atiende con esmero y con amor. Más adelante, el amor del padre, sus consejos … Y así, familia, escuela y comunidad, van ayudando a fortalecer de una manera positiva o negativa este valor en el niño y adolescente.

A veces, creemos erróneamente, que el amor se demuestra “comprando todo lo que el hijo pide”, “permitiendo” todo lo que solicita; hasta llegar a la consabida expresión “yo confío en mi hijo(a)”, para justificar el hecho de no poner reglas ni horarios de salida y regreso; nuestra pereza de levantarnos e ir a recogerlos de una fiesta o reunión.

Un amigo muy experimentado, decía: “La confianza, nunca debe reemplazar al control”.

Esta afirmación es muy cierta y realista; y debemos aplicarla en todos los ámbitos de nuestra vida, familia, colegio, universidad, empresa, trabajo, etc.

“Si mis padres no me ponen hora de llegada a casa por las noches, yo supongo que no les importo”. Tal vez esto sorprenda a muchos padres; pero son las palabras de un adolescente de catorce años y en ellas, se deja entrever que los hijos necesitan pautas para sentirse seguros.

De una educación excesivamente “controladora”, hemos pasado a una demasiado “permisiva” y tolerante que está generando jóvenes sin motivación, que no toman con responsabilidad decisiones sobre su futuro. A fuerza de “no negarles nada”, no les permitimos desarrollar la “fuerza” para “conseguir las cosas por sí mismos”.

Padres, maestros y sociedad en general, todos debemos estar de acuerdo en la manera de que los niños y adolescentes en formación, deben cumplir con las leyes de convivencia: cumplir deberes, para poder exigir derechos.

Que no nos preocupe decir “no”; no tengamos miedo al conflicto cuando negamos un permiso o cuando pongamos normas… etc. Establecer normas y límites, permite un desarrollo saludable de nuestros hijos. Por ejemplo: nadie grita, nadie dice groserías, no se pelea entre hermanos.

Por otro lado, fomentar el diálogo, conocer sus necesidades, jugar con ellos…, es decir; estar presente en sus vidas, no solo cubriendo sus necesidades materiales, sino también participando en su día a día; con amor y responsabilidad.

Todos necesitamos una familia donde, a pesar de los problemas, siempre reine el amor, el respeto y la comunicación; por ello, debemos desarrollar hábitos que fomenten el cariño y la compresión. Decir “te quiero”, “te amo” o abrazarse, formará hijos más seguros.

Si logramos mejores familias, tendremos mejores ciudadanos y una mejor sociedad.

Recuerda: “Tiene buena autoestima el que se ama a sí mismo, trata bien y muestra respeto a los demás”.

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Sentimientos de insatisfacción

Estimados amigos, encontré este artículo que espero lo puedan leer y tal vez ayude o guste en algo.
¡Bendiciones!

Se dice que los dinosaurios se extinguieron porque evolucionaron por un camino equivocado: mucho cuerpo y poco cerebro, grandes músculos y poco conocimiento.

Algo parecido amenaza al hombre que desarrolla en exceso su atención hacia el éxito material, mientras su cabeza y su corazón quedan cada vez más vacíos y anquilosados. Quizá gozan de un alto nivel de vida, poseen notables cualidades, y todo parece apuntar a que deberían sentirse muy dichosos; sin embargo, cuando se ahonda en sus verdaderos sentimientos, con frecuencia se descubre que se sienten profundamente insatisfechos. Y la primera paradoja es que ellos mismos muchas veces no saben explicar bien por qué motivo.

En algunos casos, esa insatisfacción proviene de una dinámica de consumo poco moderado. Llega un momento en que comprueban que el afán por poseer y disfrutar cada día de más cosas sólo se aplaca fugazmente con su logro, y ven cómo de inmediato se presentan nuevas insatisfacciones ante tantas otras cosas que aún no se poseen. Es una especie de tiranía (que ciertas modas y usos sociales facilitan que uno mismo se imponga), y hace falta una buena dosis de sabiduría de la vida para no caer en esa trampa (o para salir de ella), y evitarse así mucho sufrimiento inútil.

En otras personas, la insatisfacción proviene de la mezquindad de su corazón. Aunque a veces les cueste reconocerlo, se sienten avergonzadas de la vida que llevan, y si profundizan un poco en su interior, descubren muchas cosas que les hacen sentirse a disgusto consigo mismas (y eso les lleva con frecuencia a maltratar a los demás, por aquello de que quien la tiene tomada consigo mismo, la acaba tomando con los demás).

En cambio, quien ha sabido seguir un camino de honradez y de verdad, desoyendo las mil justificaciones que siempre parecen encubrir cualquier claudicación ("lo hace todo el mundo", "se trata sólo de una pequeña concesión excepcional", "no hago daño a nadie", etc.), quien logra mantener la rectitud y rechazar esas justificaciones, se sentirá habitualmente satisfecho, porque no hay nada más ingrato que convivir con uno mismo cuando se es un ser mezquino.

Otras veces, la insatisfacción se debe a algún sentimiento de inferioridad. Otras, tiene su origen en la incapacidad para lograr dominarse a uno mismo, como sucede a esas personas que son arrolladas por sus propios impulsos de cólera o agresividad, por la inmoderación en la comida o la bebida, etc., y después, una vez recobrado el control, se asombran, se arrepienten y sienten un profundo rechazo de sí mismas.

También las manías son una fuente de sentimientos de insatisfacción. Si se deja que arraiguen, pueden llegar a convertirse en auténticas fijaciones que dificultan llevar una vida psicológicamente sana. Además, si no se es capaz de afrontarlas y superarlas, con el tiempo tienden a extenderse y multiplicarse.

Algo parecido podría decirse de las personas que viven dominadas por sentimientos relacionados con la soledad, de los que suele costar bastante salir, unas veces por una actitud orgullosa (que les impide afrontar el aislamiento que padecen y se resisten a aceptar que estén realmente solas), otras porque no saben adónde acudir para ampliar su entorno de amistades, y otras porque les falta talento para relacionarse.

Incluso personas con una intensa vida social también pueden sentirse a veces muy solas e insatisfechas: quizá porque su exuberante actividad puede ser superficial y encubrir una soledad mal resuelta; o porque sus contactos y relaciones pueden estar mantenidos casi exclusivamente por interés; o porque son personas de fama o de éxito, y perciben ese trato social como poco personal, o como adulación; etc. Y también puede suceder lo contrario, y una soledad puede ser sólo aparente: hay personas que creen importar poco a los demás, y un buen día sufren algo más extraordinario y se sorprenden de la cantidad de personas que les ofrecen su ayuda (la satisfacción que sienten entonces da una idea de la importancia de estar cerca de quien pasa por un momento de mayor dificultad).

En cualquier caso, saber de dónde provienen los sentimientos de insatisfacción es decisivo para abordarlos con acierto y así gobernar con eficacia la propia vida afectiva.

Sentimientos de insatisfacción. (2017). Catholic.net. Retrieved 10 April 2017, from http://es.catholic.net/op/articulos/57248/cat/824/sentimientos-de-insatisfaccion.html

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¿Cómo andamos en responsabilidad?

Todo lo que hacemos o dejamos de hacer, trae consigo una consecuencia. La responsabilidad radica en tomar conciencia y aceptar dichas consecuencias.

La responsabilidad se expresa a través del cumplimiento de todos los compromisos adquiridos y redunda en la confianza y tranquilidad entre las personas.

Ser responsable implica, reflexionar con seriedad antes de tomar una decisión, asumir las consecuencias de nuestras acciones, responder por todo lo que hacemos, ya sea bueno o malo, reconocer nuestros errores y estar dispuestos a repararlos.

En Ediciones Corefo, desde nuestro trabajo formativo, debemos analizar la responsabilidad desde los tres ángulos de la Educación: Padres, maestros y estudiantes.

Hace poco conocí el caso de unos padres que en febrero del 2016, matricularon a su hijo en un colegio de clase “A” y no pagaron la pensión durante todo el año. Y este año 2017, estaban pensando cambiarlo de colegio para no pagar la deuda. ¿Qué opinión podemos tener de esta conducta? ¿Serán responsables estos padres? ¿Cumplieron con sus compromisos adquiridos? ¿Traicionaron la confianza del colegio?

Conozco otros casos de padres sumamente responsables: cumplen con el colegio, con todos los útiles de sus hijos, su ropa, recreación, etc.; basados en el compromiso de amor por los seres a quienes dieron la vida.

Con tantos hogares disfuncionales que existen actualmente, el maestro está obligado a cumplir un doble rol: maestro y padre. Doble rol que no le corresponde, pero no le queda otra alternativa que asumirlo, si es un maestro de vocación y vela por el bienestar de sus estudiantes.

Los alumnos tienen derecho a ser formados en el ejercicio responsable de sus derechos y obligaciones, y, son los padres y maestros los garantes de esta formación.

Los padres en casa y los maestros en el colegio, educan en forma conjunta; puesto que la educación se plantea como un triángulo de tres vértices, en los que el estudiante es formado y apoyando por los otros dos.

Es de suma importancia, una alianza entre padres y maestros para que desarrollen de manera conjunta reglas y guías estratégicas para mejorar tanto los resultados académicos como las conductas y valores de los hijos (estudiantes) y dentro de estos, el valor de la Responsabilidad ocupa un lugar primordial en la vida de todas las personas.

Padres y maestros responsables darán como fruto hijos y estudiantes responsables.

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Educar para la vida

El 29 de septiembre del año en curso, Ediciones Corefo presentó su nueva colección para el año académico 2017, la misma que ha sido elaborada respetando las nuevas tendencias de la Psicología, el nuevo Currículo Nacional (aprobado el 03 de junio del presente año); engarzados dentro de la propuesta Corefo: Educar para la vida.

Nuestra propuesta pedagógica apuesta por Educar para la vida. Y, tanto los maestros como los padres de familia, tenemos que entender, que la educación debe dejar de educar para “tener” (ganar dinero) y empezar a educar para “ser”. Ser mejores hijos, mejores estudiantes, mejores padres, mejores colaboradores en su centro de trabajo, mejores maestros en los colegios, mejores jefes, mejores gobernantes… Ser personas que no creen problemas, sino que los solucionen, personas amables, sonrientes, siempre dispuestas a ayudar; es decir, personas a las que les importe el “Ser” y el “dar” - Dar Alegría y Felicidad. ¡Darse uno mismo, eso es amar!, como dice una canción.

¿Qué entendemos por Educar para la vida? Ser exitosos. ¿Qué significa “tener éxito”? ¿Estudiar una carrera para ganar dinero, tener un auto de la mejor marca, tener una casa hermosa… etc. etc.? ¡No! Educar para la vida consiste en comprender, solucionar problemas tanto matemáticos como los de la vida diaria, ejercitar la voluntad, ser perseverante, respetuoso del medio ambiente, decidido, disciplinado, organizado, enfocado, consistente, entusiasta y dueño de una gran inteligencia emocional.

Educar para la vida no solo cambia la perspectiva de la Educación, sino que además, nos permite vivir en paz, en equilibrio y enfocados en lo más importante: “Quién queremos ser”. Somos estudiantes, con todo y posgrados, no más de 20 años; pero somos personas caminando por la vida, alrededor de 70 años o más.

La formación de la empresa hace 23 años, nació de la idea de ayudar a la mayor cantidad de estudiantes a formarse en Comprensión Lectora con un tema transversal: vivir los valores, para ser mejores personas.

Durante este tiempo hemos tenido motivos de celebración, como también momentos difíciles. Pero todo se resuelve con el trabajo serio y comprometido de todos y cada uno de nuestros colaboradores, la perseverancia y la fe. Saber y creer firmemente que Dios nos acompaña y camina con nosotros, como peregrino y amigo. Frente a cada dificultad, siempre me ayudan estas palabras que las quiero compartir con ustedes: “Nadie puede hacerme nada que Dios no lo permita”.

Toda empresa tiene una propuesta de valor sobre la que se alza su crecimiento: así, Corefo apuesta por la innovación, la actualización constante y brindar recursos que permitan que nuestros docentes estén siempre a la vanguardia, en todo lo que a educación, se refiere. Para esto, buscamos integrar los aprendizajes con las TIC, a través de Corefonet, propuesta de soporte educativo dirigido a formar mejores docentes, mejores estudiantes y mejores padres. No podemos dejar de lado nuestros programas de capacitación y los diplomados semipresenciales en donde se desarrollan temas de interés docente, que apuntan a la calidad, equidad e igualdad educativa.

Maestro (a), recordemos que la escuela debe plantearse la necesidad de educar desde la neurodiversidad, entendiendo a cada estudiante como un ser único y diverso a la vez; no con una, sino con múltiples inteligencias, desarrolladas de diferente manera en cada estudiante y recordando que el maestro es el promotor de la educación que transforma. Por ello, si un sistema educativo pretende ser eficaz, debe centrar su atención en el tipo de relación que el maestro establece. La relación que hace posible la educación, es aquella que sabe de adultez creadora, realismo generoso, en donde los problemas están para ser resueltos y no para lamentarse, como si fueran tarea de otros.

Una “relación personal”, es aquella que provoca un verdadero “encuentro”. Aquella que hace posible que maestro y alumno se integren en un vínculo rico y fuerte, sano, creador y transformador.

Alguien me dijo una vez: “La educación (colegio, universidad) es una empresa y el alumno es mi cliente. Y, como el cliente siempre tiene la razón, no puedo desaprobar a mi cliente”. ¡Nada más absurdo! La educación es una empresa, es cierto, pero tiene un corte distinto. Es otro tipo de empresa. Y mi cliente está allí para ayudarlo a formarse, a desarrollarse como persona, para educarlo para la vida.

Es así también como el maestro no trabaja por un salario, trabaja por vocación, “Vivir su vocación” es ayudar a sus estudiantes a ser ellos mismos, con sus diferencias, ayudarlos a formarse como personas amables, educadas, solidarias, capaces de solucionar los problemas que la vida les plantea, ser felices y hacer felices a los demás. He allí el reto del maestro y el de la Educación.

Pueden ver todas las fotos del lanzamiento de la colección 2017 desde: https://goo.gl/photos/zr5wDyTHFpAMw9hC8

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Calidad de la Educación: Un compromiso de todos

La educación requiere una solución de largo plazo.

El Ministro de educación, Jaime Saavedra ha indicado que, a pesar de lo ya avanzado, los retos pendientes para mejorar la calidad de la educación son inmensos. Y, “para encarar de manera responsable  este reto, es esencial que la Educación sea una política de Estado que trascienda los distintos gobiernos”.

Norman Loayza, economista del Banco Mundial ha dicho que el Perú marcha bastante bien, gracias a la disciplinada política fiscal y monetaria que tiene. Sin embargo, afirmó que en innovación, salud y educación e infraestructura, el Perú sí tiene claras deficiencias.

Respecto a la Educación, expresó que la calidad sigue siendo baja y que para muchos países el problema consiste en cómo darle un mejor uso a los fondos destinados para la educación.

La inversión que el Perú necesita en el rubro Educación, abarca varios aspectos:

  • Mejora de la Calidad de los Aprendizajes para todos: Los primeros días de junio se aprobó el nuevo diseño curricular para la educación básica, el mismo que contempla una educación basada en el desarrollo de competencias y habilidades; la jornada escolar completa y el cambio de calificación numérica a una alfabética, entre otros puntos. Y que propone un cambio de la calificación sancionatoria a otra retro-alentativa; en la que se propone el uso de: AD (logro destacado), A (logrado), B en proceso), C (en inicio).

El Ministro Saavedra está avocado a que el Perú recupere el tiempo perdido, en Educación.

  • Cierre de la brecha de Infraestructura Educativa: Es urgente la construcción de más locales escolares para atender la demanda de una jornada completa (colegios de un solo turno) y la remodelación de los ya existentes para que los estudiantes se eduquen dentro de un marco de respeto y modernidad. (Hay colegios que desdicen de su nombre, tanto en aulas como lugares de recreación y servicios higiénicos).

Además de los recursos del estado, debemos alentar al sector privado a participar del Programa Obras por Impuestos. Es urgente también, la implementación tecnológica; para caminar hacia la modernidad.

  • Revalorización de la carrera docente: La vida académica requiere de aprendizaje y renovación constante. Y, la carrera magisterial no es la excepción. Por el contrario, es la más exigente. La capacitación del maestro (a) involucra conocimiento de la materia que enseña, competencias para desempeñarse como tal y actitudes para trasmitir valores a través de su propia vida. “Se enseña con el ejemplo, más que con la palabra”.

Y, por supuesto, la modernización de la educación a través de la tecnología.

    • Para lograr maestros capacitados intelectual y emocionalmente, debemos elevar su nivel de vida, con un mejor sueldo, en atención a la meritocracia; lo que supone una mayor inversión por parte del estado.
    • Elevar la calidad del profesor, elevaría el prestigio de la profesión y atraería hacia ellos, a gente con talento.
  • Gestión eficaz del sistema escolar: La buena marcha de una institución educativa, depende de la capacidad de gestión del director. Es necesario fortalecer las competencias de los directores de las escuelas, así como también apostar por el compromiso de las UGEs y los gobiernos Regionales, implantando la meritocracia, y el compromiso como elementos primordiales de selección de autoridades de gestión.
  • Aspecto olvidado: Si bien lo anteriormente expuesto es fundamental para avanzar en Educación, existe un tema olvidado y, no por ello, menos importante: el ambiente familiar en el que cada estudiante se desenvuelve.

Una familia que ama, orienta, educa, protege y ayuda en las tareas escolares, brinda al niño o adolescente, el soporte necesario para desarrollarse como una mejor persona, tanto en el plano intelectual como el emocional y social.

El Ministerio de Educación y el Ministerio de la Mujer (que debería llamarse Ministerio de la Familia) deberían unir esfuerzos para trabajar de manera conjunta, en la formación de familias saludables. Según Vanessa Herrera (Instituto de Salud Mental, Hideyo-Noguchi): “Es indispensable mantener vigentes los hábitos que fomenten el cariño y la comprensión dentro del hogar”.

La falta de una familia puede provocar en una persona, la carencia de valores, buenos sentimientos y estabilidad emocional. Por eso, es muy importante, tratar de mantener siempre una familia saludable donde, pese a los problemas y crisis, aflore el amor, el respeto y la comunicación.

Abordemos el tema de la familia en prioridad, y eduquemos desde ella y para ella, ya que la familia es la base de la sociedad y por ende de la formación de las personas.

Recordemos también que la Educación es un triángulo de tres vértices:

     No olvidemos que la Educación es un compromiso de todos.

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